¡Cambio de nombre!

¡Hola a todos!

Debido a las múltiples situaciones embarazosas que me provoca el antiguo nombre, he decidido cambiar a éste…cuentacuenta…  porque cada historia es como la cuenta de un collar que se va uniendo a otra, y a otra… y al final nuestras vidas es eso…un rosario de experiencias, ya sabeis…rosario  a veces glorioso, a veces doloroso…

Espero que disfrutéis de ” mis perlas”…

14 de Junio, Dia del Donante

Hola,

el próximo 14 es el día del donante. Por mi parte, y como homenaje a un donante conocido y querido por mí,  comparto este microrrelato.

Dedicado a Cristóbal y Angelita, con todo mi cariño.

7×1 ( Siete por una)

Sentía su mano apretándole, con intensidad intermitente, que se convirtió en el medio de  comunicación entre ambos. Ángeles  intuía que aquello era más que un golpe desafortunado en la cabeza,  tras la caída desde la escalera. El trayecto hacia el hospital fue una ráfaga de  sollozos y sirena ensordecedora, que culminó en un enjambre de batas blancas que la apartaron y se  llevaron a su marido, que hacía ya unos segundos había dejado de  apretar su mano.

Ya en la puerta del hospital, sus hijos impidieron que se desmoronara como un castillo de arena abatido por  el oleaje. Lo siguiente que recordó oir, en aquél  despacho, fue la  palabra  muerte cerebral y la petición de ejercer la voluntad del fallecido como donante.

Tenían la  costumbre de donar sangre  cada tres meses, y cada vez que  lo llamaban urgentemente del centro de trasfusión. Después, la tapita en el bar  y el paseo tranquilo  a casa.

La decisión estaba tomada. Cristóbal llevaba toda la vida donando y su muerte culminaba también con un regalo de vida a varias personas. Tras largas horas en quirófano, le confirmaron  que iban a ser siete los receptores de la donación.

Día tras día, año tras año, el recuerdo de esas siete vidas, es lo que le da fuerzas para responder tantas veces  con una calmada sonrisa “ Estoy triste, pero tranquila, gracias”

Relato LibrosVeo] Oda a la oreja muda:

 

¡Ay! Oreja muda, descanso de mi corazón  convulso,

¡Ay! Oreja muda, pozo sin fondo  de anhelos y deseos inconfesables,

hoy te escribo para reconocer tu esfuerzo y dedicación siempre que  me veo en la necesidad de acudir a ti,

¿Cuántas injusticias has guardado en tu laberinto, de  donde he confiado  que nunca saldrán?

¿Cuántas  veces  has utilizado el yunque y el martillo para destruir cualquier tentación de que saliera algo  que con tanto dolor te transmití?

Por eso, hoy, te  dedico unas palabras,

porque  has sido el descanso de  mi alma, sin vocación de serlo,

porque en tu silencio has evocado más sabiduría que  mil consejeros,

porque en tu pabellón me he sentido acogida,

porque  siempre estás pendiente de lo que te voy a decir

A todas las orejas mudas,

…a las anónimas, que ejercieron su papel mientras conducían un  taxi, o  esperaban el autobús…

…a las familiares, que  me oyen, y me ven venir…

… a las recién adoptadas, por la aceptación de su nueva tarea…

… y a las de toda la vida, por eso, porque son de toda la vida…

Gracias por escucharme.

¡Me han seleccionado!

Estoy de enhorabuena, porque en el concurso de microrrelatos de la mutualidad de la abogacía…¡me han seleccionado!

Me ha dado mucha alegría, ya que no fui seleccionada en el mes de marzo, y claro…eso duele.

Os lo muestro, contandoos que siempre ponen unas palabras  obligatorias,  en este caso fueron legítimo, vigilia, desvío, pascua, cláusula¡Espero que os guste!

 

 

Carrera limpia

Empiezo cada jornada como una oportunidad de aprendizaje, esperando estar un poco más cerca de mi ansiado objetivo. Observo cada día cómo se mueve, cómo se expresa, cómo defiende como legítimos cada uno de sus planteamientos. No se le escapa ninguna cláusula ni resquicio legal. En mis noches de vigilia, estudiando la última asignatura que me queda de la carrera, me animo imaginándome en las mismas situaciones que ella y con el mismo prestigio y saber hacer. A hurtadillas, con la puerta entreabierta de la sala de vistas, presencio sus intervenciones y, si alguien me sorprende, desvío la conversación con mi mopa y mi fregona en la mano, comentando lo bonitas que están las macetas de flor de Pascua del estrado.